Hoy no le temo a la muerte

Hubo muchas cosas buenas hoy.

Primero la lluvia después el sol.

Hermana sol y hermano luno, dije yo en alemán.

¿Santa Francisca?, preguntó.

Mejor Paca. Paca paca.

Hablar con él , la luz baja de la cocina.

Los 100.000 poetas reunidos por una causa, aunque sea perdida, nunca se sabe.

Y este tema de la Portuaria con Byrne.

Voilá!

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About dianalaurencich

Soy una mujer que escribe, como dice Abelardo Castillo. Escribo desde que tengo uso de razón. Es lo que me mantiene viva, además de mi hijo y algunas pocas cosas más. Hasta hace poco pintaba todo el tiempo. Ahora a veces, pero me cansé del mundillo de los "artistas plásticos" y de entrar o salir del "mercado". Yo voy al mercado a comprar fruta, chorizos; no entiendo cuando se habla de mercado del arte. Fueron veintitreinta años casi, exponiendo por todo el mundo, haciendo muchas pinturas. El otro día alguien decía que Van Gogh hizo setecientas, yo pinté más. Creo que el doble. Vendí acá y vendí allá. Y sigo. Pero fuera del " mercado". Lejos de los artistas que en cinco años ( y gracias a un par de tipos) de no agarrar ni un lápiz, pasan a ser cotizados en miles de dólares. ¿A dónde queremos llegar con eso? ¿A que unos pocos consuman arte y los demás piensen que no es para ellos? Eso es lo que me desvela. Ahora me quedan unas cincuenta pinturas, no creo que pinte más hasta que se terminen de vender. Mientras tanto escribo. Voy por la tercera novela. Ninguna editada. Nada. Algunos me dicen vaga. Otros rara. Yo creo que mis novelas se van a leer cuando muera y se va a entender mucho de lo que fue mi vida y de la de los que me rodearon. Por eso este blog, hoy, enero de 2015, en vez de continuar con el blog Anoche me fui del facebook, pienso seguir con este. Es más completo y más real. Porque abarca más de lo que es mi carrera de pintora, de escritora, tiene pensamientos y tiene videos. De a poco voy a ir ordenando todo lo que está mezclado. Desmalezando. Y así se entenderá mi vocación de renacentista, de humanista. Siempre pensé que hay muchas profesiones para tener en la vida. No sólo una. Yo comencé pensando que sería arquitecta. Me sorprendí al escuchar a mi ex cuñada diciendo que los menos estructurados estudiaban pintura. Me metí en Bellas Artes y creí que era pintora. Hasta que escuché a mi gemela diciendo : ella no va a ser pintora, ella va a ser diseñadora o algo así, después ella misma me llamó poeta. Pues bien, aunque mi carrera como pintora funcionó más allá de los 25 años, incursioné en la escenografía y me enamoré de los sets de filmación. Pero al tiempo debí partir y me olvidé de los sets. Las notas sobre mí como la maga del color, en diarios o revistas jamás alimentaron mi ego, más bien alimentaban el de mis amigos, que para esa época los tenía a montones. Después el "mercado de arte" (o la calle) se puso duro, ya no era tan fácil vender como antes. Entonces estudié marketing, por supuesto ya a esta altura había trabajado limpiando casas, asistiendo a odontólogos, enseñando el español y alemán y todo un abanico de profesiones que me hacían sentir ,como quien dice, más humana, hay que estar en la piel del pobre para sentir la pobreza y no inventarla. Jamás me sentí una elegida , jamás un talentosa para algo en especial, sí feliz de trabajar en lo que me saliera, todo muta, todo pasa. Después del marketing tuve una época política, de meterme con colectivos de la calle, mujeres golpeadas y niños abandonados: fue enriquecedor estar cara a cara con esa realidad. Y al vivir en la isla de Lanzarote, en España, un amigo vasco me empujó hacia el medioambiente...y ahí fue juntar todos los pedazos de todo y hacer un trencadis...esa maravilla que hizo Gaudí en el Park Güell...pero España no sólo me descubrió el medioambiente gracias a este amigo; gracias a otro de origen valenciano y a una poeta argentina, que me dieron el gran empujón, me decidí a ponerme las pilas para mostrar lo que tenía escrito: en eso estoy, aunque mi vagancia y mi asco por las relaciones públicas pesen a veces más. Junto con la escritura vino el cine y con el cine la escritura de guión. Me especialicé en diálogos, bastante redundante como gemela, pero es que desde que fui un óvulo y un espermatozoide a medias con mi hermana, me acostumbré a eso, a hablar. Y de fondo están o estuvieron siempre los perfumes, hacer perfumes naturales me da placer, mucho. Mis perfumes se llaman Martial Canterel (claro que sí, como el personaje de Raymond Russell ). Los hago a pedido, para amigos o parientes. También hago una línea de cremas y aceites llamada Clêo Diane de Merode inspirada en una bailarina francesa que más fue reconocida por ser modelo de varios pintores de la época que por su danza). Así que hasta hoy, principios del 2015, en que me piden actualizar mi perfil como bloggera de Wordpress, sigo escribiendo casi todos los días, leyendo, pintando pequeñas tarjetas y estudiando homeopatía. Por eso, cuando en los aeropuertos me preguntan por mi profesión, digo Ama de casa. Mucho más tranquilizador para los aduaneros.
Esta entrada fue publicada en arte., Cine, días que curan y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 Responses to Hoy no le temo a la muerte

  1. Mariluz dice:

    Me alegra saber que hubo cosas buenas (siempre las hay, pero se escondes las condenadas) 🙂

    abrazo

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